Biografia

Biografia

El mestre Ferrero

José María Ferrero Pastor
(Ontinyent, 1926 – 1987)

Figura fundamental de la música valenciana del siglo XX. Compositor, director y pedagogo musical, su legado ha transformado la música para las fiestas de Moros y Cristianos.

José María Ferrero Pastor nació en Ontinyent (Valencia) el 21 de diciembre de 1926. Hijo de un músico aficionado —propietario de un negocio familiar y trompista en la banda de la Unión Musical— recibió de él la afición por la música y sus primeras nociones de solfeo.

Formación musical

A los nueve años inició formalmente sus estudios musicales asistiendo a las clases de solfeo impartidas en la Unión Musical por el profesor D. Benito Rodrigues. Pronto destacó por sus cualidades musicales y comenzó su formación instrumental con el alto trompa, aunque su vocación inicial fue la de trompetista. Las circunstancias de la época y las necesidades de la banda le llevaron a cambiar de instrumento, incorporándose en 1940 a la plantilla de la banda —entonces denominada F.E.T. y de las JONS—, primero con el alto trompa y posteriormente como trompista, instrumento que llegaría a dominar con plenitud.

Amplió sus estudios teóricos bajo la dirección de D. Miguel Asensi, director de la banda en aquellos años, y más tarde bajo la tutela del Rvdo. P. Vicente Pérez-Jorge, quien se convertiría en su auténtico maestro y mentor musical. Con él estudió piano, armonía, contrapunto y composición. Convalidó sus estudios de composición e instrumentación en los conservatorios de Valencia y Sevilla, obteniendo un sobresaliente como calificación final.

Inicios en la composición, la dirección y la enseñanza musical

En 1945 preparó oposiciones para trompa en la Banda de la Academia General del Aire de San Javier. Sin embargo, tanto su padre como su maestro Pérez-Jorge le convencieron para que orientara su futuro hacia la dirección y la docencia musical en su pueblo natal, un objetivo que encajaba plenamente con el profundo sentimiento localista de Ferrero.

Ese mismo año, con tan solo 19 años, compuso su primer pasodoble, “Onteniente”, obra que anticipaba el fuerte vínculo que mantendría siempre con su ciudad. En 1946 compuso el vals Tonín, dedicado a su primer sobrino.

En 1947 fue destinado a Valencia para realizar el servicio militar. Durante este periodo, con el apoyo de D. Ramón Corell, director de la Banda Unión Artística Musical, asistió de manera habitual a los ensayos de la Orquesta Municipal de Valencia, donde adquirió sus primeras experiencias en el ámbito de la dirección. En estos años compuso los pasodobles Morell Seguí, dedicado a sus padres, y Ricofran, dedicado a sus tres mejores amigos del servicio militar.

A su regreso a Ontinyent se incorporó como auxiliar de la banda, impartiendo clases de solfeo a los educandos, una labor que consideraba fundamental y que marcaría definitivamente su vocación pedagógica. Rechazó ofertas para dirigir bandas de otras poblaciones, volcando todo su esfuerzo en la sociedad musical de su localidad.

La formación musical de los futuros músicos fue siempre una de sus máximas prioridades. Desde muy temprano luchó por conseguir, con el apoyo de las autoridades locales, un espacio digno para el desarrollo de la enseñanza musical, una inquietud que mantendría hasta el final de su vida.

La consolidación como compositor y el éxito de Chimo

La década de 1960 supuso la época dorada en la trayectoria de José María Ferrero, tanto como director como compositor. En 1960 compuso tres pasodobles y una marcha mora. Entre ellos destaca el pasodoble “Daniel Juan”, escrito la noche del fallecimiento de su hijo, de apenas unos meses de vida, a causa de una enfermedad.

Sin embargo, el punto culminante de su carrera llegó en 1964 con la composición de la marcha mora Chimo, que alcanzó un éxito inmediato y duradero, convirtiéndose en el auténtico himno de la fiesta de Moros y Cristianos. Su interpretación al unísono por las distintas bandas participantes en numerosos actos festeros la ha consagrado como una de las obras más emblemáticas e interpretadas del repertorio festero.          

Durante esta década obtuvo los siguientes reconocimientos: el primer premio en el Festival de Música Festera de Alcoy en 1961 con la marcha mora “ El Berberisch “, en 1965 con “ El Kábila “ y en 1971 con” Bon Capitá “. En 1966 obtuvo el segundo premio con la marcha cristiana ” Bonus Christianus “.

Especial relevancia tuvo el premio de 1965, concedido por votación popular: de los 931 votos emitidos, 910 fueron a favor de El Kábila, reflejo de su extraordinaria conexión con el público.

Grabaciones y difusión de la música festera

Fue pionero en la grabación de música para Moros y Cristianos. En 1960 editó su primer single, grabado en Madrid por una banda de concierto dirigida por el maestro Ricardo Vidal, dedicado exclusivamente a marchas moras. En 1961 publicó un segundo single con pasodobles y marchas moras.

En 1970 grabó el LP “ Los moros y cristianos del maestro Ferrero ”, que incluía, entre otras obras, la marcha mora “ Chimo “. Esta discografía se completó en 1984 con un segundo LP y el single “ Protagonistas de la fiesta “.

Compromiso festero y labor altruista

Se implicó profundamente en el mundo festero. Fue fundador de la comparsa Mozárabes en 1948 y de la comparsa Sauditas en 1966. Defendió siempre la dignificación de la música festera y del músico intérprete. Su dedicación a la música , tanto a nivel creativo como docente , fue completamente altruista.

Compaginó su vida musical con un pequeño negocio de fabricación y distribución de bebidas gaseosas, su familia , su pueblo natal ( Ontinyent  ) al cual siempre llevaba por bandera , y en especial a sus fiestas . Por ello fue una persona muy considerada entre los sectores sociales donde se movía y le valió en 1967 la imposición de la medalla al mérito festero por parte de la Sociedad de Festeros de Ontinyent.

Prueba de su altruismo fue el hecho de que por la composición del pasodoble “Cervezas El Turia”  consiguiera que la citada marca pagase los uniformes nuevos de la banda en lugar de percibir cantidad alguna por el citado pasodoble.

Últimos años y legado

En la década de 1970, en su plenitud musical y humana , con el impulso de su maestro Pérez-Jorge vio cumplido uno de sus grandes sueños: la inauguración en 1975 del centro musical —posteriormente Conservatorio Profesional— José Melchor Gomis, que abrió el acceso a la enseñanza musical reglada a toda la comarca.

En 1972 estrena su obra cumbre, el poema sinfónico “ Els Morocristians d’Ontinyent “  en el que recrea la conquista y reconquista de la villa. De nuevo tenemos al Jose Mª Ferrero estudioso, vanguardista , ya que fue el precursor en explorar este estilo musical con temática festera .             

Durante estos años obtuvo nuevos galardones, entre ellos el primer premio de composición Caja del Sureste en Alicante (1974) con la marcha mora “ Marroquíes de Petrer “ , y varios segundos premios en Alcoy con el pasodoble “ Imposibles “ en 1976  y la marcha cristiana “ Apostol Poeta “ en 1978.

Su espíritu innovador le llevó a componer la marcha mora  OVANA para el I Congreso Nacional de la Fiesta de Moros y Cristianos (Villena, 1974), obra que rompía con los esquemas harmónicos tradicionales del género.

En 1976 se incorporó a la junta de la UNDEF como vocal y asesor musical. Fue uno de los organizadores del Primer Centenario de la Música Festera (1982) y promotor y organizador del II Congreso Nacional de la Fiesta de Moros y Cristianos  celebrado en Ontinyent en 1985 y del que fue vicepresidente.

Para este segundo congreso se organizó un concierto de gala interpretado por la banda municipal de Valencia,  en el que se estrenaron cinco composiciones sinfónicas y un pasodoble, todas ellas con temas basados en la fiesta de moros y cristianos. Dichas obras fueron compuestas por compositores de la talla de Bernardo Adam Ferrero, Luis Blanes, Rafael Talens, Rafael Alcaraz y Bernabé Sanchis, y en la que José Mª Ferrero estrenó su segundo poema sinfónico “ Fantasía Muladiana “.

En agosto de 1982 estrenó la marcha fúnebre Cristo de la Agonía, dedicada al patrón de Ontinyent.

Fallecimiento y reconocimientos póstumos

José María Ferrero falleció el 26 de julio de 1987 en un accidente de tráfico. Tras su muerte son incontables los homenajes y reconocimientos que ha recibido a lo largo de los años y que son testimonio de su impacto imborrable. Dan testimonio de ello , entre otros : la Insignia de Oro de la Sociedad de Festeros (1987), el nombramiento de Hijo Predilecto de Ontinyent (1987), el título de Festero de Honor con Insignia de Oro de la UNDEF (1988) , la Medalla de Oro de la Diputación de Alicante (1988),  nombramiento de la marcha mora Chimo como Himno Oficial de las Fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent (2014) y el nombramiento de Insigne de la Música Valenciana a título póstumo, por la Academia de la Música Valenciana (2015).

La Sociedad Unión Artística Musical, a la que dedicó toda su vida, le nombró Director de Honor con Insignia de Oro y dio su nombre a su Escuela de Música “Mestre Ferrero”, perpetuando así su legado musical y humano.